Consejos para ir a baños públicos

Consejos para ir a baños públicos

Si eres escrupuloso, seguro que has sentido alguna vez angustia por tener que ir al baño pero encontrarte fuera de casa. Ya sea en el trabajo, en un centro comercial o de vacaciones, ir a baños ajenos es una situación a la que te vas a enfrentar en muchas ocasiones en la vida.

Sabemos que esto comporta muchas incomodidades y preocupaciones: la higiene, los olores, el miedo a hacer ruido, etc. Además, tenemos cierta tendencia a ponernos en lo peor e imaginarnos que si vamos a un baño público ocurrirán todo tipo de calamidades, llegando a visualizar situaciones realmente ridículas. Teniendo en cuenta esto, lo mejor es contar con recursos y consejos que te ayuden a ir al baño fuera de casa sin pasarlo mal.

Conviene tomar consciencia de que todo el mundo acude a los baños públicos a hacer lo mismo, por lo que no deberías avergonzarte de nada. También es cierto que, si todo el mundo estuviera igual de preocupado que tú por ponerlo fácil en los baños públicos, igual no tendríamos que preocuparnos tanto por la higiene o los olores ya que todo el mundo dejaría los lavabos tal y como le gustaría encontrarlos. Desgraciadamente no es así.

Algo que te ayudará a escuchar tu cuerpo y no esquivar el momento de ir al baño aunque te encuentres fuera de casa es establecer una serie de rutinas y buenos hábitos:

  • Ve al baño como rutina: intenta hacerlo a las mismas horas del día
  • Entiende que es algo natural, ¡no te avergüences!
  • Relájate, los nervios y el estrés son un frenos para evacuar

Cuando acudas a un baño público asegúrate primero de que tienes todo lo que necesitas para cubrir tus necesidades: comprueba que hay suficiente papel higiénico y que dispones de escobilla, ambientador y jabón para lavarte las manos tras evacuar. Si echas en falta cualquiera de estos elementos, tienes derecho a solicitarlos al responsable del lugar.

Elige el módulo que te parezca más limpio. Mucha gente prefiere colocarse en los que están más lejos de la puerta por alejar los posibles ruidos de oídos ajenos, así que es probable que los aseos más limpios sean precisamente los más cercanos a la puerta.

Evita dejar tus enseres personales en el suelo del lavabo ya que suele estar sucio y húmedo. Muchos módulos tienen un gancho en el que puedes dejar tu bolso o mochila y el abrigo o chaqueta. Si no hay colgador, tendrás que apañártelas para sostener tus cosas encima de tus piernas o bien dejarlas encima de una superficie que veas más limpia.

Si eres realmente escrupuloso con la idea de sentarte en el inodoro, puedes usar protectores sanitarios desechables que tú mismo lleves en el bolso o bien cubrir el asiento del inodoro con papel higiénico. Es un poco menos cómodo, pero te salvará de un apuro.

En caso que te sientas apurado ante la idea de producir sonidos que puedan oír otras personas que visiten el aseo público, puedes poner un poco de papel en el fondo de la taza del inodoro para evitar las salpicaduras. En caso de expulsar gases, disimular los ruidos será algo más complicado pero siempre puedes recurrir a otros sonidos que los enmascaren, como el toser. De todos modos, lo mejor en estos casos es recordar que no estás haciendo nada malo sino que estás en el lugar correcto y apropiado para lo que estás haciendo.

Acuérdate de lavarte las manos tras hacer tus necesidades con jabón y agua preferiblemente caliente. Te sentirás mucho más aliviado y saldrás con una mayor sensación de pulcritud, listo para cualquier otro plan. Si deseas una limpieza más profunda, puedes llevar un gel desinfectante o antibacteriano en el bolso para este tipo de ocasiones.

Esperamos que estos consejos te hayan ayudado. Si quieres aportar tus propios trucos no tengas vergüenza y coméntalos en nuestro Facebook.

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